Incluso lo más evidente puede tener una lectura diametralmente diferente a la nuestra: la única realidad es que ninguno de nosotros tiene la más remota idea de lo que es “real.” Con nuestros limitados recursos, lo más que podemos hacer es acercarnos más o menos, y mantenernos receptivos a todas las interpretaciones que difieren de la nuestra, y que podrían contener información válida que nosotros no pudimos (o no supimos) obtener.

“Half the harm that is done in this world is due to people who want to feel important. They don’t mean to do harm; but the harm does not interest them. Or they do not see it, or they justify it because they are absorbed in the endless struggle to think well of themselves.”
- T.S. Eliot

Egalitarianismo y Realidad

“La rebelión igualitaria contra la realidad biológica, por más significativa que pueda ser, es sólo una parte de una rebelión más profunda: contra la estructura ontológica de la realidad misma, contra la propia organización de la naturaleza;” contra el universo en sí. En el corazón de la izquierda igualitaria se encuentra la creencia patológica de que no existe una estructura de la realidad; de que el mundo es una tabula rasa que puede ser cambiada en cualquier momento en la dirección deseada bajo la acción de la voluntad humana. En resumen, que la realidad puede ser transformada instantáneamente por el simple deseo de los seres humanos.”

“The egalitarian revolt against biological reality, as significant as it is, is only a subset of a deeper revolt: against the ontological structure of reality itself, against the “very organization of nature”; against the universe as such. At the heart of the egalitarian left is the pathological belief that there is no structure of reality; that all the world is a tabula rasa that can be changed at any moment in any desired direction by the mere exercise of human will—in short, that reality can be instantly transformed by the mere wish or whim of human beings.”

- Murray N. Rothbard, Egalitarianism as a Revolt Against Nature’